Cuarta parada del ciclo Natura Elektronikoa
Doble cita que marca el ecuador del ciclo. El 7 de febrero, M4 —proyecto de Iñigo Medina— presentará Reset Series, una experiencia que conecta música electrónica, vibración y meditación, explorando la transformación de la conciencia y del espacio a través del sonido. La noche se completa con Actriq, productor alemán que transita entre el electro y el techno más árido e industrial, en una propuesta donde naturaleza y máquina dialogan desde la tensión y la resonancia.
Iñigo Medina, también conocido como M4, explora la profunda convergencia de dos disciplinas que comparten una base común: la manipulación de la vibración y la resonancia para transformar la conciencia y el espacio: el yoga y la música electrónica.
Mientras que el yoga equilibra las vibraciones energéticas del cuerpo mediante la respiración, la postura y la meditación, la música electrónica emplea tonos sostenidos, secuencias de cambio lento y texturas atmosféricas que inducen estados de trance y se alinean con los patrones de ondas cerebrales meditativas. « Reset Series » se caracteriza por paisajes sonoros atmosféricos, no bailables, construidos sobre secuencias repetitivas y arpegios que evolucionan lentamente, a menudo procesados con delay y reverb. Tanto las secuencias de yoga como las composiciones de M4 (el tema completo dura casi una hora, dividido en dos partes) se desarrollan gradualmente a lo largo de extensos periodos. Cada práctica invita a un viaje interior, guiando al practicante o al oyente a través de capas de motivos repetitivos que se transforman sutilmente, revelando estados de conciencia más profundos con atención paciente.
El tiempo se vuelve elástico; el espacio se vuelve interno; la vibración se convierte en el lenguaje universal que conecta el cuerpo, el entorno y el sonido.
El músico alemán Andre Koening (miembro fundador del colectivo Distopía Mutante, pionero en el País Vasco en el impulso de proyectos nacionales e internacionales de sustancia subterránea y experimental) se decanta en sus inicios por un carácter paisajista y abstracto, que traslada a performances e instalaciones multimedia.
Posteriormente, se irá centrando obsesivamente en conectar con la naturaleza más alterada y rabiosa de la máquina, engendrando en su larga búsqueda a Actriq, este alter ego que abraza el electro y el techno más árido e industrializado.